Ya terminando el pibe viene a juntar.
Llega. La mano nos da. Es un hombre de amabilidad.
Junto yo las tablas. De a puchito le busco conversar.
A la escuela va, once años. Es de parla cordial.
Y yo pienso: “¡Pucha! once años y a laburar”.
Para la yegua, la chancha y la familia
Chala y comida se junta sin chistar.
Las manos curtidas.
Las ilusiones, sin saberlo, destruidas.
Y yo que poco y mucho tengo, me siento asqueado.
En la lucha, que es mucha, estoy derrotado.
Hay un niño a mi lado
Y me pregunto
¿Cuánto falta
para poder decir ?
¡Al fin llegamos!
El mundo entero
hemos cambiado.
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