Estimado lector:
No sé si cuando me lea yo estaré vivo. No se alarme,no voy a cometer una locura. Es extraño el sentir de mi corazón por usted.Yo le considero un gran amigo en este viaje que estamos teniendo. Es una amistad que quizás nunca conoceré en el plano habitual del tiempo espacio.
Capaz que usted lee esto incluso después de mi muerte. Es loco para mí pensar que en esta noche del jueves 8 de mayo de 2025 usted no haya nacido o a lo sumo tenga tres años. ¿Quizás usted si tenía tres años y me está leyendo cuando este servidor tenga medio siglo y usted unos 24. Le prometo que, de alguna forma mágica, yo puedo escucharle. ¿Se da cuenta cómo pasa el tiempo? En unas líneas de texto usted ya vivió 21 años más!. Nuestra charla me recuerda al día de ayer, no al suyo, al mío. Permítame que le cuente: en la tarde estaba paseando con mi novia -al final de nuestra charla usted con su omnisapiensa ganada por ser una viajero del tiempo, tendrá suficiente capacidad para contarme si Florencia sigue siendo mi novia- y me quedé pensando en un adoquín que vi el día de ayer. No es que viera un adoquín fuera de un contexto habitual de adoquines,, por supuesto, fue uno en particular en una calle de adoquines que aún resiste en la ciudad. Pienso en el adoquín como símbolo de nuestra amistad. Sí, entiendo que usted pueda pensar en lo poco considerado que este escritor de muy poca monta es con usted, en cuanto compara este vínculo profundo con un simple adoquín. Permítame continuar sin enojos de su parte. Usted me recuerda al adoquín en tanto tuve otro viaje espacio temporal como el que estamos teniendo ahora. El sentimiento que me provocó dicho pedazo de piedra fue el de la reflexión. Mí curiosidad hizo preguntarme sobre la vida de aquel obrero que cavó un pozo y colocó un adoquín –pongámosle que un día martes en una callecita en Montevideo, del año 1895- y 130 años después un tal Gastón pensó en él y en el tiempo transcurrido, la permanencia del adoquín y la permanencia de este texto para con usted.
También acá pasa el tiempo, voy a dormir y seguir charlando con usted mañana. De está puntuación última hacia acá ya es viernes 9, estoy en mi casa y salí de trabajar del Banco de Seguros. Y me place seguir está charla que para usted puede que no haya tenido nunca un corte. O quizá un corte más largo que el que de este lado del texto y del tiempo realizamos.
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